Blackjack

Un jugador se sienta en una mesa enfrentando a su oponente, el repartidor. A cada uno de ellos se le reparte dos cartas en la mano inicial, esperando obtener veintiuno. Inevitablemente uno de ellos pierde y el otro gana, sus apuestas se pierden o se duplican. Así es como comienza uno de los juegos de azar más carismáticos y respetados de todos.  

El veintiuno, o blackjack, es un juego de cartas en donde un repartidor enfrenta una serie de jugadores, cada uno de estos jugadores juega de forma independiente y separada del otro. El repartidor da un par de cartas a cada jugador, finalizando por el mismo. El deja boca arriba la última carta repartida para dar a los jugadores un cierto grado de especulación de lo que puede tener. Cada carta tiene el valor equivalente a su número, las Jotas, Reinas, y Reyes valen diez. El As vale uno u once dependiendo de lo que necesite el jugador. Los jugadores pueden pedir por una carta y agregarla al valor original o pueden plantarse, lo que significa que permanecen con la mano que han obtenido. La meta es acercarse tanto como sea posible a veintiuno, pero no excederse de ese valor. Cuando el valor de la mano de un jugador excede veintiuno se conoce como “quiebra” o estar “quebrado”. 

Si a usted se le da un par de cualquier valor en la mano inicial, automáticamente tiene la opción de “dividir” su mano. Esto significa que separa las dos cartas, realiza una apuesta adicional del mismo valor que la original, y recibe una carta adicional para completar cada mano. Entonces usted puede pedir una carta o plantarse en ambas manos. Si bien la división de un par de reyes puede que no sea sabio (es muy probable que usted gane, a no ser que el repartidor obtenga veintiuno), es considerada una buena jugada la división de ases sin importar las circunstancias. Esto le dará una doble oportunidad de obtener veintiuno en las siguientes jugadas.  

Después tenemos la opción de “duplicar”. El duplicar puede ser una estrategia ventajosa cuando está teniendo mala suerte. Luego de que el jugador recibe sus dos cartas iniciales y antes de pedir una carta o plantarse, el jugador podrá usar su tercera opción, el duplicar su apuesta. Esto es cuando el piensa que tiene una victoria segura. Antes de pedir otra carta, el jugador doblará su apuesta, deslizando otra pila de fichas en el círculo designado o cuadrado.  Entonces, el repartidor le dará la carta final, la cual hará que la mano del jugador quiebre o gane. De cualquier manera, ahora hay el doble de dinero en juego.  

El veintiuno no es un juego diseñado para los de corazón débil. Claro, puede ser una diversión en una noche agitada en el casino, pero también es uno de los juegos más serios que hay. Lo lindo del Veintiuno es que es común ver una mesa con jugadores amateur al lado de una mesa competitiva y ambas llenas. El veintiuno puede ser jugado espontáneamente o de improviso debido al bajo nivel de información que necesita para ganar, o tan estridente como quiera, debido a la variedad de estrategias disponibles y a la buena estadística que prestan.  Ya sea, si usted es un jugador sin habilidad tratando de abrir paso en el juego o si es un experto con años de experiencia, la mesa de Veintiuno le da la bienvenida con brazos abiertos por igual.